diumenge, 12 de maig del 2013

Complicada decisión



Desde siempre, recuerdo a mi padre con su típica barriguita cervecera. Mi padre nunca no ha sido un gran deportista pero yo creo que heredé los genes de mi madre que siempre ha sido una persona dinámica y activa.

En el primer equipaje de fútbol que tuve, se confundían los pantalones con las medias, el balón me llegaba a la altura de la rodilla y eso que siempre he sido bastante alto para la edad. De bien pequeño, empecé con el fútbol, jugando de central, de aquellos que no paran de correr por todo el campo detrás de la pelota. A medida que iban transcurriendo los años, me iba dando cuenta de que el fútbol no era un deporte que me llenase, jugaba porque jugaban todos mis compañeros de clase, pero la verdad es que no me satisfacía. Pronto llegó uno de los primeros momentos decisivos de mi vida y, sin saber muy bien por qué,  opté por dejarlo. Un amigo, unos años mayor que yo, me habló del remo, me dijo que era un deporte muy bonito y a la vez muy duro. Recuerdo una frase suya, que tengo presente en mi mente hasta el día de hoy: “Todo sacrificio tiene su recompensa” y es así como empezó todo.

La primera temporada de remo fue durilla. Ya se sabe que los comienzos son difíciles. Todo me quedaba grande, los botes, los nombres técnicos, los nuevos compañeros y algún que otro remojón en las frías aguas del mar en pleno mes de febrero, que me hacían cuestionar un poco la continuidad como remero. En las competiciones oficiales de triunfos y medallas nada de nada. Una primera temporada para olvidar.

La segunda temporada empezó de una manera muy diferente, con más ganas y mejores perspectivas. Los cuatro infantiles de segundo año de por entonces hicimos buena piña. Entrenábamos duro, pero a la vez nos lo pasábamos bien, y en la última prueba de la temporada, en el campeonato de España, conseguimos el primer gran triunfo, una deseada, y creo que merecida, medalla de plata.

Al año siguiente, por cuestiones de edad, cambianos de categoría, pasamos a ser cadetes de primer año. Cuando eres de primer año compites con remeros un año más mayores que tú, y esta diferencia se nota mucho, sabes que será un año en que, seguramente no te vas a comer nada. Esto, y otras cosas, desanimaron a mis tres compañeros que poco a poco dejaron de entrenar. A mitad de temporada los entrenadores me pusieron con Roman, un cadete de segundo año con el que tendría que terminar la temporada. Éramos por aquel entonces los dos únicos cadetes del club y, quisiéramos o no, nos tendríamos que llevar bien. Los entrenadores nos animaban, nos decían que teníamos posibilidades. El cinco, seis y siete de julio de 2012, se disputó el campeonato de España en la ciudad andaluza de Sevilla.

Era pleno verano y hacia muchísimo calor, rondaban los cuarenta y cinco grados. El río Guadalquivir acogió a un gran nombre de participantes de diferentes categorías y comunidades: Catalunya, Andalucía, Asturias, País Vasco, Aragón… Aquel año se presentaron más de 400 embarcaciones y entre esas el doble scull con Román y yo. Nuestros entrenadores eran Miguel y Andreu. Miguel, un señor de mediana edad, ex remero y ex campeón de España en varias ocasiones, con grandes conocimientos  sobre el mundo del remo y muy aficionado al tabaco, cosa que le recriminábamos todos. Andreu, también ex remero de la selección española, que formó parte de muchos votes ganadores, entre ellos un cuatro sin ganador del mundial y que por primera vez ejercía como entrenador en el club donde empezó y para el cual remaba yo, el club náutico Sant Carles de la Ràpita.

Fuimos pasando las diferentes tandas eliminatorias y conseguimos llegar a la final B. Por desgracia, nos tocó con equipos muy fuertes como el Amposta, Sevilla y Guadalquivir, formados todos por cadetes de segundo año y, la verdad, es que no estuvimos a la altura. Los nervios nos impidieron hacer una buena regata, incluso entrenadores de otros equipos que nos conocían y controlaban se quedaron sorprendidos de nuestro bajo rendimiento. Finalizamos en segunda posición a dos segundos del primero. Al terminar la regata y ver a otros compañeros no pude más y empecé a llorar. Segundos en la final B no era un mal resultado, pero no pudimos cumplir el objetivo que teníamos marcado, meternos en la final absoluta.

Teníamos por delante nueve horas de viaje en autobús hasta la Ràpita. A mitad de camino, recuerdo que se sentó a mi lado Andreu. Los dos empezamos a hablar de todo un poco, de los resultados conseguidos, de las amigas, de nuestras familias, siempre he tenido buena relación y mucha confianza con él. Nos sinceramos y me pareció oportuno contarle cosas que me rondaban por la cabeza, planes de futuro para conseguir mis sueños como remero.

Unos pocos meses atrás, cenando en casa con mis padres, me preguntaron cómo me iba en el mundillo del remo, y cómo me encontraba de ánimos en general. En el recién celebrado campeonato de Catalunya no me había ido muy bien. Les comenté que. por varios motivos, esa temporada no me encontraba a gusto: éramos poca gente en el club, el material era muy viejo y lo más importante, había tenido la oportunidad, por cuestiones de los estudios, de conocer y entrenar en otro club. Me rondaba por la cabeza cambiar de club.

Tengo que decir que a mi madre no le sentó muy bien la propuesta. Ella prefería que yo remase y representase a la ciudad donde nací, pero me comprendió y me dijo que adelante, que ella siempre estaría a mi lado, en los buenos y en los malos momentos.Todo esto es lo que le transmití a mi entrenador. Mi gran problema era que me encontraba muy a gusto en mi club y con Andreu, pero tenía la extraña sensación de que si continuaba con el Náutico de la Ràpita  no progresaría todo lo que yo quería. Estaba la selección Catalana, la Española, los mundiales y, por qué no, puestos a soñar, en unas olimpiadas.

Andreu se sorprendió y se entristeció, pero a la vez también me entendió. Él mismo había pasado por esta situación, la necesidad de abandonar su club de siempre en donde había tocado techo e ir en busca de un club que le ofreciera más posibilidades. Él, como buen entrenador, me dio su sincera opinión, me dijo que aguantase una temporada más, que aún era joven y tenía cosas que hacer en el club. Por mi cabeza, hacia tiempo que rondaban ganas de cambios, pero mi corazón no lo tenía tan claro.
Unos días después, hablando los dos sentados frente al mar, le comuniqué mi decisión de dejar de entrenar con la Rápita e ir en busca de otro club. Al decirle esto, se quedó sorprendido, sin palabras, sin moverse durante un largo minuto. Me dijo que hacía mal de irme ese año, pero que era libre de hacer lo que quisiera. Añadió que me lo pensase hasta el comienzo de la siguiente temporada.

Comencé la temporada con mi club de siempre, pero a las pocas semanas mis sentimientos estallaron y tomé la decisión de cambiar definitivamente de club. Durante un tiempo, mis entrenadores de siempre dejaron de saludarme, les dolió que cambiase de club. A mí también, pero estoy seguro de que hice lo correcto y de que, en el fondo, ellos me comprendían y también compartían esta decisión.

En fin, siempre es mejor arrepentirse de las situaciones en las que se ha fallado que fallar arrepintiéndose de las decisiones que no se tomaron nunca.






Andreu Elias Beltri
4r ESO E

dimarts, 19 de març del 2013

Estoy triste y mis ojos no lloran


Estoy triste, y mis ojos no lloran
y no quiero los besos de nadie;
mi mirada serena se pierde
en el fondo callado del parque.
¿Para qué he de soñar en amores
si está oscura y lluviosa la tarde
y no vienen suspiros ni aromas
en las rondas tranquilas del aire?
Han sonado las horas dormidas;
está solo el inmenso paisaje;
ya se han ido los lentos rebaños;
flota el humo en los pobres hogares.
Al cerrar mi ventana a la sombra,
una estrella brilló en los cristales;
estoy triste, mis ojos no lloran,
¡ya no quiero los besos de nadie!
Soñaré con mi infancia: es la hora
de los niños dormidos; mi madre
me mecía en su tibio regazo,
al amor de sus ojos radiantes;
y al vibrar la amorosa campana
de la ermita perdida en el valle,
se entreabrían mis ojos rendidos
al misterio sin luz de la tarde…
Es la esquila; ha sonado. La esquila
ha sonado en la paz de los aires;
sus cadencias dan llanto a estos ojos
que no quieren los besos de nadie.
¡Que mis lágrimas corran! Ya hay flores,
ya hay fragancias y cantos; si alguien
ha soñado en mis besos, que venga
de su plácido ensueño a besarme.
Y mis lágrimas corren… No vienen…
¿Quién irá por el triste paisaje?
Sólo suena en el largo silencio
la campana que tocan los ángeles.


He elegido este poema de Juan Ramón Jiménez, porque habla sobre la vida de él, donde dice que no tiene ganas de hacer nada y sentado piensa en el pasado recordando cosas bonitas que le pasaron. Son unos temas que me gustan porque la redacta con un tono melancólico.

dimecres, 13 de març del 2013


Vanguardias Literarias

El término vanguardias surge en Francia durante los años de la Primera Guerra [1914-1917]. Su origen está precisamente en el vocablo francés avant-garde, término de origen militar y político, que venía a reflejar el espíritu de lucha, de combate y de confrontación que el nuevo arte del siglo oponía frente al llamado arte académico. 

Clases:

Futurismo: El futurismo es iniciado en 1909 por el poeta italiano Filippo Tommaso Marinetti, quien decidió romper con el clasicismo italiano. Crea una estética que mira hacia el futuro y convierte en aspectos esenciales de su producción los avances tecnológicos, las máquinas, las multitudes urbanas, la velocidad como fuente de belleza, la violencia, el dinamismo

Cubismo: Surgió en torno al año 1907 con pintores como Picasso o Braque. El cubismo es un movimiento literario que apareció unos años mas tarde y su máximo representante sería Apollinaire.
Características: gusto por lo intelectual, la búsqueda de imágenes visuales, la ausencia de una perspectiva central única.

Dadaísmo: El dadaísmo es un movimiento cultural que surgió en 1916 en el Cabaret Voltaire en Zúrich(Suiza). Fue propuesto por Hugo Ball, escritor de los primeros textos dadaístas; posteriormente, se unió el rumano Tristan Tzara que llegaría a ser el emblema del Dadaísmo


Expresionismo: se extendió por Europa entre los años 1910 y 1925. Los expresionistas rechazan el arte como representación de realidades externas y buscan en su interior. Sus obras están impregnadas por el pesimismo, el inconformismo y la desesperanza, y como temas recurrentes encontramos el miedo, el amor, la locura y la guerra, entre otros.


POEMA DADAISTA

La noche invita a conjugarse 
En un rincón íntimo y pequeño 
Un poema que retarda su final 
Como el aleteo de lo ausente 
Te tomé la mano para contenerte 
Porque desbordabas de emoción 
Claudiqué ante tu mirada 
Y estoy... como una vela que va a 
Ser encendida

- Brenda Mezzini -

dimarts, 12 de març del 2013


EL NOVECENTISMO

La llamada Generación del 14 o Novecentismo designa a un grupo de autores españoles que se sitúan cronológicamente entre la Generación del 98, el Modernismo y la Generación del 27. Es decir, entre finales del XIX y principios del XX.

Su objetivo principal era renovar estéticamente la literatura y el arte de la época para conseguir una estética más moderna y propia del siglo XX. Los escritores de este grupo no eran exclusivamente literatos, sino que escribieron sobre distintos aspectos del saber. Todos los escritores de esta generación tenían una sólida formación intelectual obtenida en los nuevos centros científicos españoles y en universidades extranjeras.

Ramón Gómez de Serna

Ramón Gómez de la Serna Puig  nació en Madrid el 3 de julio de 1888 a  Buenos Aires, i falleció el 12 de enero de 1963. fue un prolífico escritor y periodista vanguardista español, generalmente adscrito a la Generación de 1914 o Novecentismo, e inventor del género literario conocido como greguería.

Cursó estudios de Derecho, aunque desde muy temprano sintió afición por el periodismo. Reconocido iconoclasta con respecto a las artes y tendencias culturales, se mostró como un vanguardista de las vanguardias.

Fue un autor prolífico con más de cien libros de todos los géneros y de la greguería, que él mismo definió como "metáfora más humor", 
que eran textos breves, que generalmente constaban de una sola frase expresada en una sola línea, y que expresaban, de forma aguda y original, los pensamientos filosóficos, humorísticos,  líricos… 

·                    La Zeta es un siete que oye misa
·                    Las bellotas nacen con huevera
·                    Las golondrinas son los pájaros vestidos de etiqueta
·                    Intenté suicidarme, y casi me mato

Hoy, cincuenta años después de su muerte, Gómez de la Serna, que influyó en la generación del 27 y en todos los modernos, hasta en muchos autores de la movida madrileña, como los editores de la revista "El canto de la Tripulación", que hicieron del escritor su referencia, sigue siendo un faro y un laboratorio para la creación.

dimecres, 6 de març del 2013

"HISTORIA DE UNA ESCALERA" de Antonio Buero Vallejo



Antonio Buero Vallejo nació en Guadalajara, 29 de septiembre de 1916 y murió en Madrid, el 29 de abril de 2000. Fue un dramaturgo y pintor español.
Desde su infancia se interesó por la literatura, sobre todo por el teatro. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y, acusado de "adhesión a la rebelión", permaneció en prisión desde 1939 hasta 1946. Allí coincidió con Miguel Hernández y entablan una fuerte amistad. Al ser puesto en libertad comienzo a colaborar en diversas revistas como dibujante y escritor de pequeñas piezas de teatro.
Entre 1947 y 1948 compuso la Historia de una escalera, inicialmente llamada La escalera, que se modificó por coincidir con el título de una obra de Eusebio García.



dimecres, 5 de desembre del 2012

Teatro social

El teatro existencialista nació a mitades del siglo XX en Francia, también es denominado como el teatro del compromiso social. Surgió con las obras del filósofo Jean Paul Sartre, el mayor representante del existencialismo. El teatro existencialista criticaba la situación contemporánea, igual que el teatro del absurdo, la diferencia entre estos 2, consiste en que el existencialista propone soluciones a los problemas y el teatro del absurdo prefiere presentar los problemas y dejarlos al juicio del público.